“Y yo la amaba tanto que hasta se me desgarraban los latidos al verla, su presencia era una deliciosa ponzoña, tanto que, nunca fui más feliz como cuando pulverizó mi corazón. Ella, obviamente, no me amaba, como corresponde que suceda en estos casos…”
LLANTO INAUGURAL
Diamantes líquidos
recorren los poros de mi mente,
los filamentos de la desgracia
acarician mi leve conciencia,
los besos que me dejaste robarte
hoy me pesan como plomo.
Y el dios Cronos no perdona
y yo, aún me aferro y tú, no vendrás.
En la mirada de las lágrimas
se refleja mi desdicha
en los intersticios de la mente
se esconde la daga de tu recuerdo
desangrando lentamente a este simple mezclador de letras.
Nublados los cielos como el deseo
mellada la fachada de hidalguía
extraviados los documentos del latido.
Endogamia de dolor y muerte.
Diluidos los recuerdos de días felices
en alcohol y besos en la frente.
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