Es la visión de un ángel o tal vez un hada
quizás la temible ninfa de la palabra
desdichada diosa romántica
dueña de los suspiros del viento
protectora de los amantes desafortunados
y señora de los versos sin dueño.
La brisa del desierto
avivó la esperanza del delirio
y tú y yo fuimos monstruos perfectos
hermosamente terribles
que se desgarraron los poros
aniquilándose de besos.
Ilustración de Eugenio Led.

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