miércoles, 9 de marzo de 2016
TAN SÓLO UN INSTANTE
Un instante de felicidad plena
en una noche de luna llena
en tus brazos conocí eternidad
en tu cuerpo encontré felicidad.
Fueron sólo un par de líneas
en un libro infinito
aún así no te imaginas
con cuanta intensidad te sentí.
Ojala pudiera repetir
la humedad de tus labios
la suavidad de tu piel
porque descubrí que
el paraíso sería en tus brazos morir.
Ilustración de Eugenio Led
lunes, 7 de marzo de 2016
ANIQUILACIÓN
Es la visión de un ángel o tal vez un hada
quizás la temible ninfa de la palabra
desdichada diosa romántica
dueña de los suspiros del viento
protectora de los amantes desafortunados
y señora de los versos sin dueño.
La brisa del desierto
avivó la esperanza del delirio
y tú y yo fuimos monstruos perfectos
hermosamente terribles
que se desgarraron los poros
aniquilándose de besos.
Ilustración de Eugenio Led.
quizás la temible ninfa de la palabra
desdichada diosa romántica
dueña de los suspiros del viento
protectora de los amantes desafortunados
y señora de los versos sin dueño.
La brisa del desierto
avivó la esperanza del delirio
y tú y yo fuimos monstruos perfectos
hermosamente terribles
que se desgarraron los poros
aniquilándose de besos.
Ilustración de Eugenio Led.
sábado, 5 de marzo de 2016
¡AY AMOR!
¡Ay amor! Cómo nos amamos
cómo nos sentimos, cómo nos tocamos.
Los huesos húmeros de nuestros sueños
rasgaron la realidad.
¡Ay amor! Cómo te llené de mí
te llené de amor y deseo
de locura y desesperación
de caricias y besos.
Nuestros cuerpos se quemaron
en la hoguera de ese cuarto
que se desprendió del mundo.
¡Ay amor! Cómo nos cuidamos
cómo torcimos la tierra
para que después
nada fuese igual
y todo fuese lo mismo.
¡Ay amor!
Cómo nos perdimos uno en el otro
y ya ninguno fue nada
pero juntos,
juntos fuimos todo.
NOCHE DE AMOR
Beber de tu sagrada ternura
probar de tu inmaculada dulzura
es un placer tan profano
que me lleva lentamente a la locura.
Nunca podré explicar el placer de amarte.
esto que se retuerce en mi pecho.
Nunca lo sabrás
cómo me derrito cuando me tocas
y cómo las estrellas, de celos, están locas.
porque nuestro amor es tan perfecto
porque te amo tanto como vos a mí.
Y en las noches acaloradas
nos espían con envidia las hadas
porque de amor nos cubrimos
mientras de caricias nos vestimos.
probar de tu inmaculada dulzura
es un placer tan profano
que me lleva lentamente a la locura.
Nunca podré explicar el placer de amarte.
esto que se retuerce en mi pecho.
Nunca lo sabrás
cómo me derrito cuando me tocas
y cómo las estrellas, de celos, están locas.
porque nuestro amor es tan perfecto
porque te amo tanto como vos a mí.
Y en las noches acaloradas
nos espían con envidia las hadas
porque de amor nos cubrimos
mientras de caricias nos vestimos.
CON MIS PROPIOS OJOS
Con mis propios oídos
vi tus pasos marcharse.
y escuché con mis propios ojos
la palabra adiós.
Me mareaste
en tu descabellado laberinto
y viste desmoronarse
mi insana cordura.
vi tus pasos marcharse.
y escuché con mis propios ojos
la palabra adiós.
Me mareaste
en tu descabellado laberinto
y viste desmoronarse
mi insana cordura.
Llanto inaugural
“Y yo la amaba tanto que hasta se me desgarraban los latidos al verla, su presencia era una deliciosa ponzoña, tanto que, nunca fui más feliz como cuando pulverizó mi corazón. Ella, obviamente, no me amaba, como corresponde que suceda en estos casos…”
LLANTO INAUGURAL
Diamantes líquidos
recorren los poros de mi mente,
los filamentos de la desgracia
acarician mi leve conciencia,
los besos que me dejaste robarte
hoy me pesan como plomo.
Y el dios Cronos no perdona
y yo, aún me aferro y tú, no vendrás.
En la mirada de las lágrimas
se refleja mi desdicha
en los intersticios de la mente
se esconde la daga de tu recuerdo
desangrando lentamente a este simple mezclador de letras.
Nublados los cielos como el deseo
mellada la fachada de hidalguía
extraviados los documentos del latido.
Endogamia de dolor y muerte.
Diluidos los recuerdos de días felices
en alcohol y besos en la frente.
LLANTO INAUGURAL
Diamantes líquidos
recorren los poros de mi mente,
los filamentos de la desgracia
acarician mi leve conciencia,
los besos que me dejaste robarte
hoy me pesan como plomo.
Y el dios Cronos no perdona
y yo, aún me aferro y tú, no vendrás.
En la mirada de las lágrimas
se refleja mi desdicha
en los intersticios de la mente
se esconde la daga de tu recuerdo
desangrando lentamente a este simple mezclador de letras.
Nublados los cielos como el deseo
mellada la fachada de hidalguía
extraviados los documentos del latido.
Endogamia de dolor y muerte.
Diluidos los recuerdos de días felices
en alcohol y besos en la frente.
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